El Bolide es la última gran locura de Bugatti

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El nuevo modelo Bolide reúne la máxima aerodinámica con un motor W16 que lo hace el Bugatti más rápido de la historia.

Durante el confinamiento mucha gente ha aprendido a cocinar, a hacer pan, a bailar zumba o usar zoom. Los ingenieros de Bugatti se entretuvieron construyendo un ‘hiperdeportivo’, el más rápido y el más ligero de la reciente historia de la marca.

El punto de partida fue enlazar una carrocería minimalista, ligera y aerodinámica con un motor W16 de 8,0 litros, derivado del que se utiliza en los vehículos de serie de Bugatti. El resultado es el Bugatti Bolide, un superdeportivo, perdón un hiperdeportivo, sin concesiones y con un reparto de pesos estratosférico, 0,67 kg por caballos. El Bolide pesa sólo 1.240 kilos y está propulsado por un motor con una potencia máxima de 1.850 caballos (a 7.000 revoluciones) y un par máximo de 1.850 Nm a 7.025 rpm.

Stephan Winkelmann, presidente de Bugatti, lo explica casi como si fuera una escultura. “Queríamos representar de la forma más pura el poderoso motor W16, símbolo de la marca. Solo cuatro ruedas, motor, caja de cambios y, como único lujo, dos asientos”.

Como un Fórmula 1
El resultado es un automóvil casi con las prestaciones de un Fórmula 1. Velocidad máxima superior a los 500 km/h, sin perder ni agilidad ni maniobrabilidad, y una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,17 segundos. El encargado de dar forma a este loco proyecto fue el ingeniero Frank Götzke, responsable también del Veyron 16.4 Supert Sport y del Chiron, y lo hizo en sólo ocho meses, aunque, según explicó, “el Bolide era uno de los proyectos más ambiciosos de mi carrera, tanto desde la perspectiva tecnológica como organizativa”.
Bugatti ha construido una única unidad de este vehículo, pensado solo para un circuito, que lleva un reglaje especial del motor y la caja de cambios para funcionar a altas revoluciones. La marca francesa (tiene su sede en Molsheim, Alsacia) y actualmente es propiedad de Volkswagen, aún no ha decidido si lo va a fabricar en serie. Aunque eso, seguramente, dependerá de la demanda.

Entre las peculiaridades de su fabricación, por ejemplo, para algunos componentes se han utilizado como materiales fibras sintéticas de alta resistencia o titanio y también se han hecho piezas con impresoras 3D. Todo ello para conseguir el mínimo peso y la mejor aerodinámica. Para detener el Bolide lleva frenos de discos cerámicos y llantas de magnesio.

Mucha fibra de carbono
El monocasco se ha fabricado en fibra de carbono de alta resistencia y ligereza. Mide 4,75 metros de largo, 1,99 de ancho y sólo 995 milímetros de alto (0,99 metros), con una distancia entre ejes de 2,55 metros.
En su equipamiento incluye algunos elementos exigidos por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) como el HANS (soporte de cabeza y cuello que llevan los pilotos), un sistema automático de extinción de incendios, ventanillas de policarbonato y cinturón de seguridad de seis puntos.

La proporción de piezas de carbono en el Bolide es alrededor de un 60% superior a otros modelos de Bugatti y aunque sólo el 40% se pueden pintar, los diseñadores han querido mantener la tradición y han utilizado un azul (French Racing Blue) histórico. El resultado es un Bugatti de carreras que seguramente no competirá nunca. Salvo batiendo récords.

(CocheGlobal para Motortop)