Ferrari Omologata: un GT V12 de alta costura

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Es el décimo One-off V12 de la marca y está hecho por el Centro Stile según las indicaciones de su propietario

El cliente y el precio son secretos, pero Ferrari acaba de desvelar su último coche de alta costura, al que ha llamado Omologata y que enlaza con la tradición de 70 años de GT de la marca. Este Ferrari es el décimo one-off salido de los talleres de Maranelo (Italia) con motor V12 delantero. El primero se construyó en 2008, el 2008 SP1. El siguiente se entregó un año después al estadounidense Edward Walson, el P540 Superfast Aperta, que tomaba como base el 599 GTB Fiorano y se inspiraba en un diseño de Carrozzeria Fantuzzi para un cortometraje de 1968 de Federico Fellini.

Y siguieron naciendo proyectos espectaculares hasta este Omologata, construido para un cliente europeo, terminado en color Rosso Magma y con una librea racing en otro tono de rojo, que el pasado fin de semana hizo rugir sus motores en la pista de Fiorano, al lado de la histórica fábrica.

El proyecto Ferrrai Omologata ha exigido más de dos años de trabajo. Su aspecto ligeramente futurista se inspira en las carreras, la arquitectura y hasta en la ciencia ficción. Toma como base el Ferrari 812 Superfast, del que solo se conservan el parabrisas y faros, y sobre el que se ha montado una carrocería de aluminio hecha a mano.

Joya de coleccionista
El reto más complicado, según reconocen sus artífices de Ferrari, fue encontrar el equilibrio la expresividad y la moderación, la elegancia y la aerodinámica. El elegante y fluido capó contrasta con la poderosa trasera donde se ha eliminado la ventanilla y se ha instalado un gran spoiler que le da deportividad.
El diseño interior recupera elementos de la tradición de Ferrari. Los asientos deportivos están tapizados en piel azul eléctrico, combinado con tela vaquera Jeans Aunde, y arneses de competición de cuatro puntos también azules. Estos elementos de color contrastan con el resto del interior, totalmente en negro. Las piezas metálicas del salpicadero y el volante están acabadas con un efecto de pintura craqueada, similar a los GT de las décadas de 1950 y 1960. Otro original detalle es el uso de pintura martillada en los tiradores interiores de las puertas y en el puente. Este tipo de pintura se utilizó en coches como los Ferrari 250 LM y 250 GTO de los años 60 del siglo XX.

El resultado es una joya sobre cuatro ruedas que, a diferencia de otro automóvil, en cuanto pise el asfalto incrementará su precio en vez de devaluarse.