Seat aumenta la familia del León con versión a gas

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El nuevo Seat León, que se lanzó en junio del pasado año, aumenta su versatilidad desde esta semana con la quinta tecnología de propulsión, el gas natural comprimido (GNC), aunque el nombre de esta versión es León TGI.

El gas aumenta la familia y se suma a los motores de gasolina, diésel, mild hybrid e híbrido enchufable. El nuevo Seat León TGI ha pasado la prueba de la sección Car Review & Rating de Coche Global.

Este combustible ofrece múltiples ventajas. Al generar menos emisiones, entre 103 y 120 gr CO2/km y un 25% menos de dióxido de carbono, permite usar la etiqueta ECO de la DGT. El coste del combustible es inferior al de la gasolina en un 50% y un 30% menos que el gasoil (son necesarios entorno a 3 euros para recorrer 100 km) y esta versión se puede adquirir desde de 26.250 euros (20.050 euros con descuentos), lo que supone poco más 600 euros que la versión de gasolina del León. El único inconveniente es que la red de gasineras en España, 103 este mes, no es muy amplia ni tiene suficiente capilaridad. Hay puntos de recarga en grandes ciudades e incluso en el corredor mediterráneo, pero otras zonas están aún muy desabastecidas, lo que condiciona el uso y la venta de estos vehículos que se centra en profesionales y en zonas concretas y mejor abastecidas.

Conducción como un gasolina
El León TGI está propulsado por el motor 1.5 TGI de cuatro cilindros, con una potencia máxima de 130 caballos y 200 Nm de par máximo que utiliza indistintamente gas o gasolina. Tiene tres bombonas donde se acumula el GNC que están situadas debajo del maletero y tras la banqueta posterior. En total ofrecen una capacidad de 17,3 kg lo que supone la posibilidad de recorrer 440 km. Esto suma un depósito de gasolina de 9 litros con los que se pueden recorrer unos 150 km para llegar a una gasinera. Esto supone una autonomía total de 590 km con todos los depósitos llenos. La limitación del depósito de gasolina está marcada por exigencias de homologación.
La conducción es exactamente igual que la de la versión de gasolina. Existe la opción de escoger entre cambio manual de seis velocidades o automático DSG de siete marchas, que fue la que yo pude probar. No es necesario preocuparse por el combustible, este León consume GNC hasta que se acaba y luego automáticamente pasa a la gasolina. Tampoco podemos elegir cuál de ellos utilizar. En el cuadro de instrumentos, frente al conductor, está la información del nivel de los depósitos y de la autonomía. Yo consumí poco más de 30 km de autonomía de GNC en un recorrido de 57 km por carreteras, sin cuidado en consumir poco con lo que el resultado fue un consumo de 4,5 kg/100 km. En ningún momento percibes algo diferente a conducir un León de gasolina. El repostaje de ambos combustibles se realiza bajo la misma tapa, la de las versiones gasolina o diésel, pero con diferentes bocas de entrada.

Seat ha puesto esta tecnología en el León con carrocería de cinco puertas y en la familiar o Sportourer que, por ahora, sólo se comercializa con cambio automático, la versión con cambio manual se lanzará más tarde.

(CocheGlobal para Motortop)

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